
Cristian Enciso
Cofundador
Guía Profesional de Turismo con 14 años de experiencia en turismo de naturaleza y especializado en avistamiento de aves. Administrador Ambiental y especialista en Agroecología y Desarrollo Agroecoturístico.
El origen
Una historia que ya existía y que decidimos abrirle las puertas al mundo.
Nuestra historia comenzó mucho antes de que llegaran los primeros visitantes. Comenzó con el cacao.
Desde hace cerca de 40 años, en estas tierras se cultiva cacao. Durante buena parte de ese tiempo eran cultivos tradicionales, con árboles híbridos, poco tecnificados y mezclados con café. Era una forma de producción aprendida con el tiempo, basada principalmente en el conocimiento y la experiencia de la familia.
En 2006, comenzó una nueva etapa. Decidimos transformar la manera de producir: se eliminó el café que compartía espacio con el cacao y se inició un proceso de tecnificación del cultivo, incorporando variedades de cacao con mejores características productivas.
Fueron años de aprendizaje, de trabajo y de entender cada vez mejor el cultivo. Pero la finca no solo nos enseñaba sobre cacao. También nos mostraba todo aquello que hacía especial la vida rural: los animales, los paisajes, los sonidos de la naturaleza, las labores del campo y las historias que forman parte de nuestra tradición campesina.
Y entonces llegó 2020. La pandemia nos obligó a detenernos y mirar nuestro entorno de una manera diferente. Nos hizo pensar que todo aquello que durante años habíamos considerado parte de nuestra vida cotidiana podía convertirse también en una experiencia para compartir con otras personas.
Cristian, uno de los fundadores, ya tenía experiencia en turismo desde 2012, principalmente en el turismo de aventura. Después de la pandemia, esa experiencia encontró un nuevo camino: llevar el turismo a la finca y convertir el campo, el cacao y la naturaleza en una experiencia cercana, auténtica y familiar.
Así nació la idea de crear un proyecto turístico que permitiera mostrar las bondades del campo, acercar a los visitantes a la tradición campesina y contar la historia del cacao desde su cultivo hasta su transformación artesanal.
En 2021 abrimos las puertas de Vuelo Carmesí. Lo que comenzó como una finca familiar productora de cacao empezó a convertirse también en un espacio para recibir, enseñar, compartir y conectar.
Desde entonces, hemos ido construyendo una propuesta que une cacao, agroecología, naturaleza, cultura campesina y turismo, sin dejar de lado aquello que nos dio origen: la tierra y el trabajo de nuestra familia.
Vuelo Carmesí no nació de la idea de crear una experiencia turística. Nació de una historia que ya existía y que decidimos abrirle las puertas al mundo. Hoy queremos que cada persona que nos visita pueda conocer esa historia, caminarla, sentirla y llevarse consigo un pedacito de la vida del campo.
Lo que nos guía
Cultivar cacao con respeto, transformarlo con pasión y compartirlo con honestidad.
Cultivamos sin agroquímicos, promoviendo prácticas responsables con el suelo, el agua, la biodiversidad y los ciclos naturales de la finca.
Trabajamos junto a familias cacaoteras de la región, fortaleciendo la economía local y el saber ancestral.
Conectamos el cultivo, la transformación y el turismo para compartir con nuestros visitantes una experiencia auténtica alrededor del cacao.
Nuestro hogar
Ubicada en la vereda Brisas del Tonoa, Cubarral, Meta, a 800 metros sobre el nivel del mar, Vuelo Carmesí se encuentra en un lugar donde el calor de los Llanos se encuentra con la frescura de las montañas del Sumapaz. Aquí, el cacao, la naturaleza y la vida campesina se encuentran en un paisaje que invita a detenerse, explorar y sentir el territorio. En sus 1,2 hectáreas crecen 1.200 plantas de cacao de 8 variedades, todas con trazabilidad, de las que sale una cosecha cercana a los 850 kilos de grano seco al año.
Cubarral, Meta
Colombia
1,2 hectáreas
de cultivo agroecológico
1.200 plantas
de cacao en producción
8 variedades
de cacao fino de sabor y aroma
850 kg al año
de grano seco
Manejo agroecológico
desde el primer día
Cómo llegar · Desde Bogotá
Entra autos, motos y buses · vía pavimentada
Parqueadero para 4 autos + 1 bus
De la planta al chocolate
Conservamos 8 variedades de cacao de la región —entre ellas FEAR5 y FSV41—, parte de la historia productiva de nuestro territorio.

Recolectamos a mano los frutos maduros y seleccionamos el cacao que va a nuestros procesos y experiencias.

Fermentamos el grano en cajones de madera, donde se desarrollan los aromas y sabores propios del cacao.

Tostamos y molemos el grano para hacer chocolate artesanal, y los visitantes lo viven de cerca.

Nuestro compromiso
Creemos que producir alimentos de calidad implica proteger el entorno que los hace posibles.
2
familias beneficiadas directamente
8
familias beneficiadas indirectamente
6
empleos por obra realizada
Las personas detrás
Reserva tu lugar en alguna de nuestras experiencias y descubre la finca de primera mano.
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